noviembre 08, 2018

El zapatero, cuando el oficio se traduce en arte.

Una vitrina, varios calzados,  colores de moda, formas, tallas, texturas… pero, como llegaron ahí? 


Pocos nos preguntamos quienes hacen posible que tengamos toda una sinfonía a la hora de elegir un zapato.  Y no, no me refiero solo al diseñador de la obra, sino al que la hace real, materialmente hablando; por supuesto que hablo del zapatero.


Resulta que más allá de una técnica antigua, en muchos casos de tradición, es si se quiere, toda una maestría a la hora de entender términos como Gouger, hierros de lujar, galgo, escofina, clicker cortador, y así tantos instrumentos más que son empleados a la hora de realizar un calzado.  Esto hablando de solo de algunos instrumentos, ahora el cómo, el cuanto y tanto de la elaboración de un calzado, además de su reparación, es todo un mundo cuya perfección ha hecho de muchos maestros en uno de los oficios más antiguos del mundo.  


Imaginar que todo comenzó como una solución para proteger los pies, o que el zapato más antiguo fue descubierto en Armenia hace aproximadamente 5.000 años, no nos deja más que admirados antes una profesión que deja por sentado la perfección en su evolución y en aquel que maneja su conocimiento.


En la actualidad, son cada vez más los jóvenes que adoptan el oficio de artesano zapatero, así como la apuesta de muchos diseñadores por estos maestros del oficio, pues la calidad que ello representa, la minuciosidad del detalle, la necesidad de ofrecer comodidad y estilo, sin que la cantidad sacrifique funcionalidad y estilo, son hoy día, la premisa del mundo del zapatero.


El zapatero, paciencia, arte y conocimiento encerrados en una sola palabra…

Por Delia Cristina Gonzalez

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